Astrónomos de la Universidad de Kobe han afirmado que «existe una elevada probabilidad de que un verdadero planeta, del que ignorábamos su existencia, de una masa de 0,3 a 0,7 de la masa de la Tierra, evolucione en la frontera de nuestro sistema solar» y que efectuando una investigación sistemática se podría confirmar su existencia «de aquí a diez años como máximo».