Una de las partes más costosas y difíciles de fabricar de un telescopio es su espejo, por lo que las investigaciones para utilizar espejos líquidos que adoptan la forma necesaria gracias a la gravedad y a la fuerza centrífuga son enormemente prometedoras, pues algunas estimaciones ponen el precio de un espejo de este tipo a un coste de un 1% de un espejo tradicional. El principal problema, por ahora, es que no pueden inclinarse más que unos segundos de arco, lo que sólo les permite observar el cielo que está justo encima de ellos.