Una consecuencia inesperada del final de la carrera armamentística es que la NASA se está quedando sin reservas del plutonio-238 que utlizar para proporcionar energía a algunas de las sondas que envía al espacio profundo, por lo que necesitan poner en marcha de nuevo la producción de este isótopo, lo que se estima que tendrá un coste de al menos 150 millones de dólares para los poco más de cinco kilos al año que la agencia necesita.