La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha advertido que administrar Botox no es como «darse un masajito en la cara» sino que puede tener consecuencias realmente
chungas porque la toxina botulínica en que está basado es una neurotoxina. Lanzan la advertencia a raíz de que se haya constatado que se está usando de forma «personal» en casa, en salones de belleza, peluquerías, hoteles y similares, sin respaldo médico.